Soluciones utilizadas al crear un vape
Soluciones
Es importante hacer énfasis en la composición del aerosol, ya que hay que considerar la temperatura y las sustancias que componen el líquido al calentarse (glicerina, propilenglicol, aromatizantes, nicotina u otros compuestos no nicotínicos, como los derivados de marihuana) debido a la reacción que puedan experimentar. Los estudios acerca de los componentes de los aerosoles y las soluciones, permitieron identificar en las mezclas, formaldehído, acetaldehído, nano partículas metálicas y acroleína, acetona, benzaldehído, siloxanos, especies reactivas de oxígeno, compuestos orgánicos volátiles, hidrocarburos aromáticos poli cíclicos y nitrosaminas específicas del tabaco. Además, se identificaron toxinas en el vapor del dispositivo, como los compuestos de níquel-cromo, cromo-aluminio-hierro, cobre, plata, zinc, estaño o manganeso, que fueron producto de la reacción de los componentes del dispositivo al calentarse.
Las sustancias más comúnmente encontradas son:
- Mentol: Tiene un potencial efecto oncogénico al modular el metabolismo de la nicotina por medio de la regulación de su receptor endógeno, lo cual resulta en una mayor exposición de la nicotina a los tejidos y un daño potencial en el ADN, tiene efectos pro inflamatorios, ya que
induce la activación de monocitos y citosinas pro inflamatorias como IL-6, IL-8, PGE2, además provoca aumento de superóxido dismutasa y de especies reactivas de oxígeno. - Etil maltol: Es utilizado en la solución para lograr un sabor a caramelo, sin embargo, se ha visto su potencial de oncogenicidad. Diferentes estudios han demostrado que provoca la producción de radicales libres in vitro en etil maltol vapeado, al interactuar con hierro y cobre que provienen del elemento calefactor, formando complejos de hidroxipiranona. Además, compromete la función e integridad de la barrera epitelial, lo que induce una respuesta inflamatoria y alteraciones en la función inmunitaria local.
- Diacetil: Es un compuesto que proporciona sabor a mantequilla, se ha demostrado que posee una profunda toxicidad pulmonar. No se ha probado que sea un carcinógeno humano como tal, pero las enfermedades pulmonares intersticiales con las que se asocia, en etapas más avanzadas, tienen potencial para la transformación maligna con peor pronóstico.
- Cannabis y sus derivados: Hubo un aumento significativo en el uso de líquido para vapeadores de cannabis y cannabinoides. El potencial oncogénico del cannabis y sus derivados sigue siendo algo no comprobado, sin embargo, los compuestos aromatizantes y los componentes de cannabis, son propensos a sufrir pirolisis y descomposición térmica, lo que produce especies orgánicas volátiles y potencialmente tóxicas.
- Vitamina E: El acetato de vitamina E se utiliza como aditivo en los líquidos de vapeo de tetrahidrocannabinol, para diluir o espesar el líquido, se ha encontrado que se asocia a lesión pulmonar inducida por vapeo, ya que al calentarse genera compuestos tóxicos como cetenos, alquenos y bencenos. No se sabe el mecanismo exacto, pero se infiere que altera el funcionamiento del surfactante pulmonar, ya que in vitro se ha determinado que provoca aumento del estrés oxidativo, citosinas pro inflamatorias, citotoxicidad, daño oxidativo del ADN, reducción de la viabilidad celular, y de la activación de macrófagos y neutrófilos, lo que altera la homeostasis de los lípidos pulmonares.
- Metales pesados: Se encuentran en los aerosoles por contaminación durante y después de la producción, en la movilización endógena del elemento calefactor, o por las altas temperaturas cuando hay generación sincrónica de vapores orgánicos volátiles y nuevos compuestos orgánicos reactivos, por lo que existe un potencial significativo para la movilización de iones de metales pesados de este yacimiento, entre los cuales se encuentran cadmio, arsénico, mercurio, níquel, boro, silicio, hierro, bario, aluminio y estaño inorgánico. Son agentes oncogénicos comprobados a través de estrés oxidativo por medio de la generación de radicales libres, genotoxicidad directa por metales/iones metálicos y alteraciones en la función de las células madre/expresión génica, así como asociación con lesión pulmonar, enfermedades pulmonares fibróticas e inflamatorias.
- Otros saborizantes: Existen miles de diferentes saborizantes, de los cuales se ha comprobado que su descomposición térmica da como resultado la producción de aldehídos tóxicos. Los aromatizantes químicos como el diacetilo y la 2,3 pentanodiona, provocan cambios en el ADN que afecta la eliminación mucociliar al dañar la función de los cilios en el epitelio de vías respiratorias.
- Propilenglicol: Es utilizado como solvente. Se ha demostrado que provoca irritación de las mucosas de las vías respiratorias al ser inhalado y al sufrir pirolisis térmica se pueden producir aldehídos y cetonas, que producen cambios patológicos significativos al inducir daños en el ADN y alterar mecanismos de reparación del ADN, con potencial oncogénico. Además, exponerse a esto de manera reiterada causa inflamación crónica y disminución de las defensas con daño mediado por proteasas, provocando daño estructural, como el de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

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