razón por la que debes decir no al vapeador
Di no al vape, por estas razones...
La prevalencia del vapeo ha ido aumentando, en los últimos 5 años poco a poco se ha ido superando el uso de cigarrillos convencionales. Inicialmente la evidencia decía que el vapeo tenía una exposición reducida a los carcinógenos, en comparación con fumar cigarrillos convencionales. Sin embargo, se ha visto un brote de lesiones pulmonares conforme ha ido aumentando su uso, reportando casos de enfermedades respiratorias relacionadas con el vapeo desde 2012 de forma esporádica y un brote actual que comenzó alrededor de 2019. Los adolescentes y los adultos jóvenes son la población más vulnerable a estos dispositivos, ya que se sienten atraídos a sus diseños novedosos y sabores dulces, además, debido a su popularidad, socialmente han sido aceptados, ya que los medios de publicidad no han difundido las consecuencias que representa el uso de estos productos, tal como las lesiones en la vía respiratoria o la adicción. A pesar de que estudios han demostrado que los dispositivos con nicotina son más efectivos para dejar el consumo de tabaco comparado a otros dispositivos, realmente no existe un beneficio comprobado en relación a otras terapias para dejar el consumo de tabaco, y en aquellos que realizan doble consumo, de los dispositivos de vapeo y los cigarrillos de tabaco tradicionales, no hay evidencia significativa que demuestre que hay beneficios en la salud de esta práctica.
Durante los últimos años se ha observado un aumento de patologías respiratorias asociadas al uso de dispositivos de vapeo, entre las cuales se ha visto irritación de las vías respiratorias, hipersecreción de moco y respuesta inflamatoria. Se ha sugerido que el mecanismo de daño se debe a una combinación de la alta temperatura y distintos componentes del aerosol al provocar efectos pro inflamatorios con hiperreactividad de las vías respiratorias, aumento de resistencia de vías respiratorias, defecto de la actividad antimicrobiana y disrupción endotelial. Aunque hay estudios que informaron que no se presentaron efectos adversos en relación al uso de estos dispositivos durante un periodo de 24 meses, existe un déficit en los datos con respecto a la seguridad a corto y largo plazo del mismo.
Los vapeadores se empezaron a utilizar con la idea de reducir el daño del tabaquismo tradicional, pero no se ha probado su seguridad ni eficacia. Al contrario de lo que se buscaba, la vía de administración del aerosol provoca que uno de los sistemas más afectados, sea el sistema respiratorio, con múltiples informes que hablan acerca de afecciones pulmonares raras, que incluyen anomalías patológicas como neumonitis por hipersensibilidad, neumonitis eosinofílica, hemorragia alveolar difusa, neumonía lipoidea y la bronquiolitis. El Center for Disease Control and Prevention en 2019 reportó 215 posibles casos de pacientes con enfermedad pulmonar severa relacionada con el uso de los dispositivos de vapeo, los cuales desarrollaron síntomas respiratorios, días o semanas previas a la hospitalización, la mayoría fue hospitalizado con hipoxemia requiriendo soporte respiratorio.
Actualmente, existe evidencia de que estos dispositivos pueden ser más bien una puerta de entrada para el uso de tabaco en personas que nunca habían fumado antes. El uso de vapeadores hace que se normalice el consumo de nicotina, que podría culminar en el consumo de cigarrillos de tabaco. Parte de la preocupación y una de las causas del uso de estos productos, está mediado por los mecanismos neurohormonales que produce el consumo, los cuales son muy parecidos a los del tabaco, lo que puede también producir adicción a otras sustancias, como la cocaína u otras drogas. Actualmente, cada vez hay más reportes de lesión pulmonar, e inclusive cáncer asociado al uso de vapeador.
Estudios realizados en animales arrojan resultados de incidencias altas de cáncer de pulmón en el grupo expuesto al líquido utilizado en estos dispositivos, e incluso mayor incidencia de hiperplasia urotelial.
Se han realizado estudios tanto en modelos experimentales como en humanos que evidencian daños a nivel cardiovascular por el uso repetido de dispositivos de vapeo, y se concluyó que los consumidores son más propensos a sufrir de infarto agudo de miocardio y enfermedades cerebrovasculares, por el aumento en la agregación plaquetaria, la trombo génesis y la oxidación de lipoproteínas de baja densidad (LDL) que se encuentran significativamente más elevadas en usuarios crónicos en relación con los no usuarios, lo que aumenta el riesgo de oxidación de LDL y del daño, y el aumento de la aterosclerosis. El uso continuo de estos dispositivos, provoca el incremento de la actividad simpática, lo que aumenta la frecuencia cardiaca basal.
En estudios en animales extrapolados al humano se determinó que existe alta posibilidad de daño testicular por el prolongado uso de estos dispositivos, y se ha definido su poca seguridad en el embarazo, con una alta probabilidad de peor pronóstico obstétrico y malformaciones. Por otro lado, en el 2019, la FDA advirtió que existe la posibilidad, que el uso indiscriminado y repetido del vapeador provoca convulsiones, y además, sobre el riesgo de explosiones o quemaduras por mal funcionamiento de los dispositivos.
En el mecanismo de inhalación, cuando hay contacto entre el aerosol y la mucosa oral, se demostró que en pacientes expuestos al humo de los vapeadores hay aumento de la gingivitis y crecimiento de hongos oportunistas como Candida albicans, en comparación con pacientes no expuestos.
Comentarios
Publicar un comentario